August 13, 2026

ChatGPT intenta saber tu edad: el sistema de OpenAI que puede decidir si eres adulto

Read Time:7 Minute, 42 Second

El correo llegó como cualquier otra notificación relacionada con una cuenta digital. Sin embargo, esta vez había algo diferente detrás del mensaje. ChatGPT había hecho una determinación sobre la persona que utilizaba la cuenta: era adulta. Las protecciones adicionales diseñadas para adolescentes podían ser retiradas. Lo que inicialmente podía parecer una simple actualización de configuración escondía una pregunta mucho más interesante: ¿cómo había llegado ChatGPT a esa conclusión?

OpenAI está implementando un sistema de predicción de edad diseñado para determinar si una cuenta de ChatGPT probablemente pertenece a una persona menor o mayor de 18 años. El objetivo, según explica la compañía, es proporcionar protecciones adicionales a los adolescentes mientras permite que los adultos tengan mayor control sobre su experiencia en ChatGPT, siempre dentro de las políticas generales de seguridad de la plataforma.

Hay, sin embargo, un detalle que convierte esta medida en algo mucho más significativo que una sencilla clasificación entre adultos y menores. La evaluación puede realizarse incluso cuando el usuario ya proporcionó su fecha de nacimiento al crear la cuenta. OpenAI lo reconoce expresamente en su documentación al explicar que la predicción de edad funciona como una comprobación adicional de seguridad y puede aplicar la experiencia destinada a adolescentes aunque la persona haya proporcionado previamente su fecha de nacimiento.

La diferencia es importante. Ya no se trata únicamente de la información que una persona proporciona voluntariamente sobre sí misma. Se trata también de lo que una plataforma puede llegar a inferir observando determinados patrones asociados con la manera en que esa persona utiliza el servicio.

OpenAI comenzó a desplegar públicamente su sistema de predicción de edad en ChatGPT en enero de 2026 como parte de una estrategia destinada a ofrecer protecciones adicionales a usuarios adolescentes. La compañía ha explicado que, para realizar esa estimación, el sistema puede considerar diferentes señales relacionadas con una cuenta, entre ellas los temas generales discutidos, las horas del día en que ChatGPT es utilizado, cómo y cuándo se utiliza el servicio y cuánto tiempo lleva abierta la cuenta.

Eso no significa necesariamente que conversar sobre determinado tema o utilizar ChatGPT a una hora específica convierta automáticamente a una persona en menor de edad ante el sistema. Esos elementos forman parte de un conjunto de señales que pueden contribuir a una estimación. El resultado de esa evaluación, sin embargo, puede tener consecuencias concretas sobre la experiencia del usuario.

Cuando ChatGPT determina que una cuenta probablemente pertenece a una persona menor de 18 años, puede aplicar automáticamente protecciones adicionales. Estas pueden afectar contenido relacionado con violencia gráfica, retos virales peligrosos, determinadas interacciones sexuales, románticas o violentas mediante juegos de roles, así como contenido que promueva estándares extremos de belleza, dietas poco saludables o humillación relacionada con la apariencia física. Algunas funciones también pueden quedar limitadas.

Esto tampoco significa que una persona identificada como adulta tenga acceso irrestricto a cualquier contenido. Las políticas generales de seguridad de ChatGPT continúan aplicándose. Lo que cambia son aquellas protecciones adicionales específicamente diseñadas para la experiencia de usuarios menores de 18 años. Cuando el sistema determina que una cuenta pertenece a un adulto, esas protecciones pueden ser retiradas y el usuario recupera el acceso a las funciones y configuraciones disponibles para adultos.

Pero ningún sistema de predicción es infalible, y OpenAI reconoce que el suyo tampoco lo es. Una persona adulta puede ser identificada incorrectamente como menor y terminar utilizando una versión de ChatGPT con protecciones destinadas a adolescentes. Para esos casos, la compañía permite que el usuario verifique su edad y solicite que esas protecciones sean retiradas.

Es precisamente en la posibilidad del error donde comienzan algunas de las preguntas más importantes. ¿Cuál es la precisión real del sistema? ¿Con qué frecuencia una persona adulta puede ser clasificada incorrectamente como adolescente? ¿Durante cuánto tiempo puede permanecer una cuenta bajo esa clasificación antes de que su propietario lo advierta? ¿Resulta suficientemente claro para el usuario que determinadas respuestas o funciones pueden estar siendo modificadas porque ChatGPT considera que tiene menos de 18 años?

La documentación oficial reconoce que pueden ocurrir clasificaciones incorrectas, pero no ofrece datos que permitan establecer con qué frecuencia sucede. Por esa razón, no sería correcto afirmar que existe un problema generalizado de adultos clasificados como menores. Tampoco existe, con la información públicamente disponible, suficiente evidencia para concluir que esos errores son excepcionales. La ausencia de ese dato deja abierta una pregunta legítima sobre la precisión de un sistema que puede modificar la experiencia de millones de usuarios.

Existe además otra dimensión inevitable: la privacidad. Determinar aproximadamente la edad de una persona sin depender exclusivamente de la fecha de nacimiento que esa persona proporcionó requiere analizar señales asociadas con su utilización de la plataforma. OpenAI sostiene que ese análisis tiene como finalidad proporcionar una experiencia apropiada para la edad del usuario, particularmente cuando existe la posibilidad de que detrás de una cuenta se encuentre un adolescente.

Para aquellos adultos que no quieran continuar sujetos a esa estimación, OpenAI ofrece un proceso de verificación de edad mediante Persona, un proveedor externo de servicios de verificación de identidad. Según la compañía, Persona gestiona elementos como el documento de identidad o el selfie utilizado durante el procedimiento, mientras OpenAI no recibe directamente esas imágenes. Lo que recibe es información relacionada con la edad, como una fecha de nacimiento verificada o información derivada del proceso de verificación.

La alternativa permite corregir una clasificación incorrecta, pero también presenta al usuario una decisión que probablemente será cada vez más común en los servicios digitales: permitir que una plataforma continúe estimando determinada información personal mediante señales de comportamiento o proporcionar documentación que permita verificarla directamente.

La filosofía detrás de esta separación entre adultos y adolescentes fue explicada públicamente por Sam Altman, principal ejecutivo de OpenAI, en septiembre de 2025. Altman planteó entonces que la compañía pretendía otorgar mayor peso a la seguridad cuando se tratara de adolescentes, aun cuando ello significara imponer mayores restricciones. Para los adultos, la filosofía expresada era diferente. OpenAI manifestó su intención de “tratar a nuestros usuarios adultos como adultos”.

Pero aquella declaración contenía otro principio igualmente significativo. Cuando existieran dudas sobre la edad de una persona, OpenAI optaría por la alternativa considerada más segura y aplicaría la experiencia destinada a menores de 18 años. Desde la perspectiva de protección infantil, la lógica resulta comprensible. Si el sistema debe equivocarse, la compañía prefiere hacerlo proporcionando mayores protecciones a alguien que podría ser adolescente.

Desde la perspectiva de un adulto clasificado incorrectamente, la situación puede observarse de otra manera. Esa persona puede haber proporcionado correctamente su fecha de nacimiento y, aun así, encontrarse utilizando una versión de ChatGPT con protecciones adicionales porque el sistema llegó posteriormente a una conclusión diferente. Es precisamente allí donde seguridad, privacidad y autonomía comienzan a encontrarse en un mismo espacio.

La política continúa evolucionando. La documentación más reciente de OpenAI indica que ChatGPT está introduciendo gradualmente cambios mediante los cuales, cuando una cuenta es identificada como perteneciente a una persona de 18 años o más, las protecciones para adolescentes pueden ser retiradas automáticamente. Esto significa que el sistema puede operar en ambas direcciones. Puede aplicar protecciones cuando considera que detrás de una cuenta existe un menor y puede posteriormente retirarlas cuando determina que pertenece a un adulto.

Estamos, por tanto, ante algo más complejo que la tradicional casilla digital en la que una persona declara tener más de 18 años. ChatGPT está intentando inferirlo.

La discusión tampoco debería reducirse a determinar si las protecciones para adolescentes son buenas o malas. Proteger a menores que utilizan sistemas capaces de mantener conversaciones complejas, generar contenido y participar durante largos periodos en interacciones privadas constituye un objetivo legítimo. La pregunta más difícil está en determinar cómo hacerlo sin crear nuevos problemas relacionados con privacidad, transparencia y decisiones automatizadas incorrectas.

La inteligencia artificial tiene una capacidad creciente para identificar patrones y realizar inferencias a partir de comportamientos que para el propio usuario pueden resultar insignificantes. En este caso se trata de la edad. El asunto adquiere importancia porque una inferencia realizada detrás de la pantalla puede terminar produciendo consecuencias visibles frente a ella.

Por eso resulta esencial que los usuarios puedan comprender cuándo una clasificación automatizada está modificando su experiencia, cuáles son las consecuencias de esa decisión y qué mecanismos existen para corregirla cuando es incorrecta. También será necesario conocer con mayor precisión el margen de error de estos sistemas. Sin esa información resulta difícil evaluar plenamente el equilibrio entre las protecciones que proporcionan y las decisiones equivocadas que pueden producir.

Para OpenAI, el criterio ha sido expresado con claridad: cuando exista incertidumbre sobre si una persona es adulta o adolescente, la compañía prefiere aplicar las protecciones destinadas a menores. Para quien se encuentra sentado frente a la pantalla, sin embargo, la experiencia puede ser mucho más personal.

Y así regresamos a aquel correo que inicialmente parecía una sencilla notificación administrativa. Detrás de unas pocas líneas había ocurrido algo que hace apenas unos años habría resultado difícil de imaginar. Un sistema había analizado señales asociadas con una cuenta, había llegado a una conclusión sobre la edad de la persona que la utilizaba y estaba preparado para modificar su experiencia a partir de esa conclusión.

Esta vez determinó que era un adulto.

La pregunta más importante comienza cuando se equivoca.

About Post Author

Eddie J. Ruiz

Eddie J. Ruiz Cordero, periodista empresarial y miembro activo del "Overseas Press Club of America", conocido por sus impactantes contribuciones al desarrollo empresarial y el cumplimiento corporativo en Puerto Rico. Destacado por su diversificada carrera que mezcla negocios y derecho, logrando importantes progresos en mercadeo estratégico y desarrollo de negocios internacionales, especialmente durante su extensa trayectoria en Hispania Group, Intl. desde 2006. Entre 2017 y 2018, Eddie enriqueció el panorama mediático como presentador de la sección "En Perspectiva" en Noticias WOLE 12, aportando análisis objetivos de la política de Estados Unidos de América. Su educación incluye títulos de la IE Business School en Madrid España, la Northwestern Pritzker Law School en Chicago, Illinois, Universidad Interamericana de Puerto Rico y la Facultad de Derecho Eugenio María de Hostos de PR. Como Profesor Adjunto y líder empresarial, Eddie ha fusionado su pasión por el periodismo con su experiencia en negocios, ejerciendo una influencia significativa en la academia y la industria.
Happy
Happy
0 %
Sad
Sad
0 %
Excited
Excited
0 %
Sleepy
Sleepy
0 %
Angry
Angry
0 %
Surprise
Surprise
0 %

Average Rating

5 Star
0%
4 Star
0%
3 Star
0%
2 Star
0%
1 Star
0%

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *